El Rescate de la Cultura Aymará para el Desarrollo

Lazcano, C. 2007. Proyecto de Desarrollo Pecuario Altoandino.

Introducción

Muchas veces creemos que una buena forma de mejorar la productividad es imitar sistemas que son exitosos en otros lugares, pero el problema muchas veces es esto último: “en otros lugares”.

Los sistemas productivos deben adaptarse a las condiciones que enfrentan en muchos sentidos, como el sistema económico imperante, condiciones climáticas y las personas que están a cargo de éste.

Cuando queremos mejorar la productividad debemos entonces tener presentes todos estos elementos. Las personas que viven en un lugar, desarrollan y aprenden a través de la práctica y la observación muchas técnicas que se adaptan a la realidad de su producción.

Esto no quiere decir que traer nuevas ideas de otros lugares es malo, sino que deben ser adaptadas a todas las características del sistema para poder implementarse debidamente.

Cultura aymará

La cultura aymará se ha desarrollado en respeto y religiosidad a la tierra, la Pachamama. Ellos a través de siglos han observado los fenómenos naturales, y les han dado una explicación que forma parte de sus conocimientos culturales y religiosos.

Fueron evolucionando en su medio, y adaptándose a éste, formando parte del ecosistema. Ésta característica es propia de muchas de las culturas precolombinas, que le dan un sentido religioso a la tierra y se sienten parte de ella, lo cual no ocurre en la gran mayoría de las personas con una cultura occidental, que creen por sus conocimientos poder dominar los fenómenos naturales, sintiéndose en un nivel superior y perdiendo el vínculo a su entorno.

La cultura aymará desarrolla, en su adaptación al medio, técnicas de manejos perfectamente adaptadas a su entorno en los distintos pisos ecológicos, como el cultivo en terrazas en la precordillera, y manejos ganaderos en el altiplano.

Por su sentido de pertenencia a la tierra, y por su cultura que se ha adaptado a ella, las nuevas tecnologías que quisiesen ser aplicadas para mejorar su productividad deben tener presente éstas características y mantenerlas como base, lo que además permitirá preservar su cultura.

En muchos escritos por los primeros españoles, se encuentran datos que muestran que las culturas andinas tenían un alto nivel de productividad. Describen bodegas llenas de prendas de vestir elaboradas con fibras de alpacas, las que eran utilizadas como un medio de pago, ya que su economía se basaba en el intercambio.

Este sistema permitía que los diversos productos obtenidos en los distintos pisos ecológicos fluyeran de un lado al otro, desde los productos del mar a los que se obtenían en precordillera y el altiplano.

Manejos Ancestrales Andinos en el Altiplano

Son las técnicas que desarrolló la cultura aymará, o que adoptó durante su dominación por los Incas. Estos son los manejos que permitieron dar vida a una cultura, que se adaptó a su entorno.

A pesar de que fueron desarrollados hace siglos, se parecen mucho a algunos que actualmente son recomendados en diversos sistemas ganaderos, lo que demuestra el gran poder de observación y de respuesta de las culturas andinas para optimizar su ganadería.

Algunos de los manejos más importantes son el floreo, el machaje y la monta dirigida, los cuales se realizan acompañados con ceremonias religiosas, punto importante de considerar, ya que es parte de su cultura y su cosmovisión.

El floreo es una ceremonia donde se marcan los animales. Para ello utilizan el “chimpo” (lanas coloridas) que permite la identificación del ganado camélido y su pertenencia, ya que cada productor utiliza una marca distintiva, en color y ubicación.

La marca incluso es distinta dentro del mismo grupo familiar, ya que los padres les regalan parte de sus animales a sus hijos, a partir del cual ellos van elaborando el rebaño que tendrán al llegar a su vida adulta. Es por tanto una ceremonia muy importante, y en la que participa toda la familia.

El machaje es el manejo por separado de machos y hembras. La separación física de ellos permite desarrollar manejos diferenciales y mejorar su productividad relacionada principalmente a su fertilidad. Al mantener los machos separados de las hembras, por un lado aumenta la libido o deseo sexual, y también se puede aprovechar cuando el productor estime conveniente la época reproductiva. Además permite realizar manejos alimentarios preferenciales a las hembras gestantes en épocas deficitarias.

La monta dirigida realizada por los aymarás también es acompañada con una ceremonia religiosa. Los resultados de ella dependen de que sea realizado previamente el machaje. La ceremonia se realiza amarrando unas 20 hembras y soltando el(los) macho(s) escogidos, lo que permite el mejoramiento genético de su rebaño.

Estos manejos son relevantes en su productividad, y como fue mencionado anteriormente se asemejan a los manejos actualmente recomendados. El floreo es un sistema de identificación animal, el cual se recomienda actualmente para llevar registros. El machaje o separación física de machos y hembras también se recomienda en rumiantes, tanto para aumentar la libido como para manejar la época de encaste. La monta dirigida sigue siendo uno de los sistemas para mejorar genéticamente los rebaños. Aunque el amarre no es común en otros rumiantes, si se realiza en yeguas.

Todo esto demuestra una convergencia de adaptación a los mejores manejos productivos que se han desarrollado, y en el caso de los aymarás hace siglos. Por lo mismo es importante mantenerlos como base.

El problema de la productividad actual

La productividad actual ha bajado por diversas razones. Una de ellas es que por el sistema monetario y un sistema escolar universal para todo el territorio chileno, cambian los intereses de los jóvenes, los más susceptibles al cambio. Bajan a las ciudades en busca de mejores oportunidades económicas, lo cual priva de la principal fuerza de trabajo. Esto ha llevado a que las comunidades aymarás se vayan envejeciendo y perdiendo los manejos ancestrales andinos.

La pérdida de los manejos ancestrales andinos como el machaje y la monta dirigida, han producido un desmedro en la fertilidad y calidad genética del rebaño, a lo cual se suma la cruza interespecie de llamas con alpacas descontrolada que agrava el problema. Los problemas genéticos además incluyen la aparición de enfermedades congénitas, por cruzamiento entre parientes, y esto se transforma en una constante en los rebaños del altiplano.

Además hace una década atrás, se produjo un alto interés por los camélidos sudamericanos. Por la situación sanitaria chilena, era más conveniente y fácil llevar los animales desde acá que desde sus países vecinos. Es así que se exportaron, sin tener una visión a futuro, los animales más bonitos y de mejor calidad genética, que sigue agravando los problemas anteriormente nombrados.

Estrategia para el Desarrollo

La forma de mejorar su productividad y desarrollo, debe ser a través de su cultura. Esto es en un primer paso, fomentar la recuperación de los manejos ancestrales andinos que signifiquen una mejora productiva, como el machaje y la monta dirigida. Se debe acompañar esto con fuertes estímulos a los jóvenes que aún quedan, para que esto sea posible de realizar y para que continúe su cultura.

Las nuevas tecnologías que quieran ser incorporadas, deben adaptarse a sus manejos, y no como un reemplazo de ellos, ya que hay que considerar que forman parte de su cultura y religiosidad, y son manejos probados que funcionan en su ambiente.

Pueden ser incorporadas nuevos rubros, como una manera de diversificar sus ingresos, como fomentar el ecoturismo para aprovechar la belleza natural de estos parajes, y la artesanía, la cual ha perdido valor al competir con las que son traídas desde Perú o Bolivia a menores precios. La estrategia debiese enfocarse al estímulo de que se elaboren prendas de calidad, y sean llevadas a mercados donde puedan ser apreciadas como tales, preferentemente fuera de Arica, ya que aquí la competencia por precios pudiese liquidarlas.

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